aunque me hayas destrozado por dentro más de una vez
aunque me hayas mostrado mucho más horror del que algunas personas jamás verán
aunque me hayas convertido en lo peor del ser humano
aunque me hayas dejado sin amigos
Porque tú me enseñaste lo que tengo que hacer desde hoy en adelante.
Porque todo el daño que me hiciste sólo fue por enseñarme a vivir
Porque eres lo único que tengo
Y siempre has (paradójicamente) estado conmigo.
Para ser sincero, no siempre quiero estar contigo
pero cuando estamos juntos, estamos en armonía
el mundo podría caerse pero no importa
porque tú estás ahí, y yo estoy contigo.
Ya no espero con ansias nuestra separación
porque ahora disfruto de tu compañía.
Aunque, ambos sabemos, la separación es inevitable.
Pero no, nunca te voy a olvidar, aunque nos separemos por mucho tiempo.
Te amo
Te adoro
Te quiero.
Un poco de caldo de cabeza sobre las localidades, pensamientos y viajes por las localidades del Mapocho: Santiago, Peñaflor, Talagante y El Monte.
miércoles, 1 de agosto de 2012
Se me olvidó del anterior
Quiero decir:
Si una mujer se siente sexy y deseada y lo que quieran que sea cuando hay sexo casual, despreocupado, etc. No le ocurrirá lo mismo al hombre?
Si la hipótesis es cierta, entonces el juego es justo. Hombres y mujeres dentro de este mundo juegan con las mismas posibilidades y nadie está en desventaja como en el mundo real.
El real cuestionamiento es: para los seres que nos encontramos fuera, ¿cómo entrar en esta burbuja?
Y volvemos a entrar en un juego desventajoso. Seguro, ese mundo por dentro es justo, pero la entrada a él es asimétrica. El mundo real tiene entrada simétrica, pero una de las partes juega con desventaja.
Porque ESO es lo que busco. Sensaciones nuevas. No quiero una relación larga. (god no..) No. Sólo quiero experimentar lujuria, sentirme importante, No sé. Lo que venga con el acto en sí. Admitiré que tampoco me cierro a las drogas. Nop.
Si una mujer se siente sexy y deseada y lo que quieran que sea cuando hay sexo casual, despreocupado, etc. No le ocurrirá lo mismo al hombre?
Si la hipótesis es cierta, entonces el juego es justo. Hombres y mujeres dentro de este mundo juegan con las mismas posibilidades y nadie está en desventaja como en el mundo real.
El real cuestionamiento es: para los seres que nos encontramos fuera, ¿cómo entrar en esta burbuja?
Y volvemos a entrar en un juego desventajoso. Seguro, ese mundo por dentro es justo, pero la entrada a él es asimétrica. El mundo real tiene entrada simétrica, pero una de las partes juega con desventaja.
Porque ESO es lo que busco. Sensaciones nuevas. No quiero una relación larga. (god no..) No. Sólo quiero experimentar lujuria, sentirme importante, No sé. Lo que venga con el acto en sí. Admitiré que tampoco me cierro a las drogas. Nop.
Here's the deal, so read up
He pasado las últimas semanas viendo películas de romance malas. Aunque, el que sean malas no significa que no se pueda aprender de ellas o que no se pueda extraer alguna enseñanza o reflexión.
En este momento no puedo articular ningún párrafo que explique lo que en este momento pasa por mi mente, así que simplemente cito algunas de las frases que me hicieron pensar.
-Do you know any 20 yr old that doesn't mindlessly fuck and/or party?
-She just wants to eat, sleep and fuck.
-You can't compete with that (refiriéndose a la cita anterior)
-So I just did and I felt so sexy and desirable and then we had sex
-You were all I could think of in law school, Rachel.
-Imagine I'm holding your hand.
-I wanna do laundry with you
-It was a mistake (ésta es probablemente mi favorita)
-So. Here you go!
-Do you wanna come in/up?
-That's the point! it's MINDLESS. I CAN'T handle mindless.
No sé. Hasta hoy día me parece que lo que escribo es siempre el mismo maldito tema repetitivo y majadero. Pero siento que estoy mejorando. Que voy por buen camino. Que he dado varios pasos adelante y que finalmente he llegado a aceptar mi soledad.
Y quién sabe, quizás he llegado a quererla, y amarla.
Saludos entusiastas, extraño (and kind, if you allow me) lector.
En este momento no puedo articular ningún párrafo que explique lo que en este momento pasa por mi mente, así que simplemente cito algunas de las frases que me hicieron pensar.
-Do you know any 20 yr old that doesn't mindlessly fuck and/or party?
-She just wants to eat, sleep and fuck.
-You can't compete with that (refiriéndose a la cita anterior)
-So I just did and I felt so sexy and desirable and then we had sex
-You were all I could think of in law school, Rachel.
-Imagine I'm holding your hand.
-I wanna do laundry with you
-It was a mistake (ésta es probablemente mi favorita)
-So. Here you go!
-Do you wanna come in/up?
-That's the point! it's MINDLESS. I CAN'T handle mindless.
No sé. Hasta hoy día me parece que lo que escribo es siempre el mismo maldito tema repetitivo y majadero. Pero siento que estoy mejorando. Que voy por buen camino. Que he dado varios pasos adelante y que finalmente he llegado a aceptar mi soledad.
Y quién sabe, quizás he llegado a quererla, y amarla.
Saludos entusiastas, extraño (and kind, if you allow me) lector.
lunes, 23 de julio de 2012
Al igual que en aquellos lejanos y oscuros tiempos
el estado en el que me encuentro justamente hoy -justamente hoy- es el mismo. Sí, el mismo maldito estado que me fue provocado después de ocurrir una serie de hechos ordenados de tal forma que provocaron la mayor crisis que he tenido en toda mi vida.
Lo que hoy sucede, es una de las sensaciones más grandes de soledad que he sentido en toda mi vida. Sí, en toda mi vida. Más aún, es LA más grande.
Cuanto estuve en aquellos lejanos y oscuros tiempos, la situación que me afectó es muy parecida a la situación de hoy. Un libro me dejó pensativo de qué es lo que significaba la vida en ese momento. Seguido de alguna que otra coyuntura estos hechos combinados dejaron estragos en mi situación mental. ESTRAGOS. Catástrofe.
Ahora, querido lector, le pediría un poco más de paciencia con lo que estoy tratando de hacer aquí (¡esta frase hubiese salido tan sublime en inglés!). No, este no es el típico muro de texto explicando lo mala que es mi vida y sacando a flote el mismo tema que me atormenta desde sexto básico. Lo que sucede hoy es una catástrofe cataclísmica, de la misma calaña de la que tuve hace tantos años. El único problema que encuentra la historia que quiero contar hoy es que este maldito tema -las mujeres- está involucrado.
Como vuestra persona ya se habrá dado cuenta, mi vida no pasa por un buen momento. No. Basta simplemente leer las últimas dos cosas que escribí antes de éste capítulo para darse cuenta.
El punto es que tratando de salir de este forado, y además tratando de salir de la puta rutina que TANTO ODIO, resolví por terminar de leer Demian (libro que quise leer en estos tiempos lejanos y oscuros).
A mí al menos (y me imagino que también a mucha otra gente que lo leyó) este libro resulta, por decir lo menos, reflexivo. El pensamiento cambia después de leer 60 páginas y se empieza a preguntar otro tipo de cosas. Todo parece superficial, superfluo, etéreo, efímero.
El encontrar un cierto tipo de libro bueno o malo tiene que ver con cuán capaz es éste de describir una situación ideal o de la vida real de una persona. En mi caso, lo segundo calza perfecto con el libro si metaforizamos algunas de las situaciones.
Hasta aquí, tenemos que mi cansado estado mental se transforma en un estado mental no sólo cansado, sino que además reflexivo.
Hoy llegué y estuve con los viejos amigos, con esos que no son amigos pero están ahí siempre. No aparecen porque haya contactos de algún tipo entre nosotros, sino porque la voluntad de otros seres (no externos) de juntarse implica la junta de nosotros. La verdad es que somos todos muy diferentes, mas no implica eso que nuestras juntas no sean gratas, y de hecho, son mucho más agradables que lo que uno mismo podría llegar a pensar.
El motivo de esta junta era el cumpleaños de uno de nosotros y, como era de esperarse, ya estamos todos bien grandecitos, al punto que ya soy el viejo, por LEJOS, aunque en ese grupo haya otros mayores que yo, estoy seguro, segurísimo -y no es que me guste-, que soy el más viejo. Simplemente mi aspecto me caga.
Hace menos de 4 meses esa mesa no era la misma, no. Hoy día se encontraban todos los que alguna vez estuvieron solos con sus parejas. Y sentí la envidia disfrazada de tristeza fluir en mí. La sentí aprehenderme, porque no era sólo el hecho de que ellos estuvieran con sus amadas (honestamente, a quién chucha le importa), sino que el hecho que hacía que me doliera el corazón era que ellas eran agraciadas, bonitas, pero por sobre todo, se les veía con una tranquilidad pasmosa, de esas tranquilidades que son imposibles de ver perturbadas por nada. Esto finalmente se traducía en que se veían bonitos los unos a los otros. Parecían parejas paradisíacas, eran perfectos.
Aquél que no sepa lo que yo viví en aquella casa anteriormente con mi relación va a incurrir en la conclusión de que soy un idiota lleno de envidia que encuentra un problema donde no lo hay. No, éste no es el caso.
El hecho es que los envidio por lo que parecían. Nunca se vio lo que yo tuve en esas características en esa misma casa donde todo ocurrió hoy. No me sentí paradisíaco y menos tranquilo.
Después recordé que mi hermano dice que tiene una mina que está en el sur. Que le va a traer Kuchen de Frutillar.
Después recordé a una dama del grupo que estuvo ausente, probablemente porque no quería recordar el pasado con un hombre del grupo (o quizás por qué otra razón). Pero no pude evitar imaginándolos juntos, como tortolitos, frente a mi y mi estúpida pareja. El concepto era oximorónico, ellos eran la pareja del paraíso, mientras que nosotros eramos la pareja del infierno (en una mala manera).
Después recordé el año nuevo que mi ex me hizo pasar en esa misma casa, lleno de llantos, de dolor y de peleas. Y de vergüenza que no tengo idea de cómo superar.
Después de sentir toda la tristeza y envidia aprehenderme por completo, no pude evitar sentirme feliz por ellos, de ser no sólo afortunados, sino que de haber cosechado los frutos que el esfuerzo les brindó.
Sí, hoy día soy quizás la persona más sola que existe en el mundo en términos del sexo opuesto. Tanto así que no tengo a qué apostar porque básicamente no conozco a ninguna mujer. No veo a ninguna frecuentemente. Ni siquiera veo a mis personas más cercanas frecuentemente. No puedo evitar sentirme el ser más frustrado y desgraciado del mundo en este momento. No puedo.
No sé que va a ser de mi... después de haberme suscrito a Netflix y haber encontrado que el repertorio de películas es pésimo no pude evitar ver esas típicas chantas películas de amor que describen mi situación ideal. Esas que describen una de las tantas situaciones que te gustaría que pasaran por tu vida. Pero cuando te das cuenta que tienes veintidós putos años, que has desperdiciado probablemente desde tus 18 a tus 20 y tus 22. Te das cuenta de que no sólo ésas películas no describen situaciones posibles en tu vida real, sino que es muy difícil llegar ahí en el futuro próximo.
Qué va a ser de mí, ahora. Tendré que vivir sumido otro año en la miseria, tal como en esos tiempos oscuros y lejanos, pero a la vez TAN familiares?
Lo que hoy sucede, es una de las sensaciones más grandes de soledad que he sentido en toda mi vida. Sí, en toda mi vida. Más aún, es LA más grande.
Cuanto estuve en aquellos lejanos y oscuros tiempos, la situación que me afectó es muy parecida a la situación de hoy. Un libro me dejó pensativo de qué es lo que significaba la vida en ese momento. Seguido de alguna que otra coyuntura estos hechos combinados dejaron estragos en mi situación mental. ESTRAGOS. Catástrofe.
Ahora, querido lector, le pediría un poco más de paciencia con lo que estoy tratando de hacer aquí (¡esta frase hubiese salido tan sublime en inglés!). No, este no es el típico muro de texto explicando lo mala que es mi vida y sacando a flote el mismo tema que me atormenta desde sexto básico. Lo que sucede hoy es una catástrofe cataclísmica, de la misma calaña de la que tuve hace tantos años. El único problema que encuentra la historia que quiero contar hoy es que este maldito tema -las mujeres- está involucrado.
Como vuestra persona ya se habrá dado cuenta, mi vida no pasa por un buen momento. No. Basta simplemente leer las últimas dos cosas que escribí antes de éste capítulo para darse cuenta.
El punto es que tratando de salir de este forado, y además tratando de salir de la puta rutina que TANTO ODIO, resolví por terminar de leer Demian (libro que quise leer en estos tiempos lejanos y oscuros).
A mí al menos (y me imagino que también a mucha otra gente que lo leyó) este libro resulta, por decir lo menos, reflexivo. El pensamiento cambia después de leer 60 páginas y se empieza a preguntar otro tipo de cosas. Todo parece superficial, superfluo, etéreo, efímero.
El encontrar un cierto tipo de libro bueno o malo tiene que ver con cuán capaz es éste de describir una situación ideal o de la vida real de una persona. En mi caso, lo segundo calza perfecto con el libro si metaforizamos algunas de las situaciones.
Hasta aquí, tenemos que mi cansado estado mental se transforma en un estado mental no sólo cansado, sino que además reflexivo.
Hoy llegué y estuve con los viejos amigos, con esos que no son amigos pero están ahí siempre. No aparecen porque haya contactos de algún tipo entre nosotros, sino porque la voluntad de otros seres (no externos) de juntarse implica la junta de nosotros. La verdad es que somos todos muy diferentes, mas no implica eso que nuestras juntas no sean gratas, y de hecho, son mucho más agradables que lo que uno mismo podría llegar a pensar.
El motivo de esta junta era el cumpleaños de uno de nosotros y, como era de esperarse, ya estamos todos bien grandecitos, al punto que ya soy el viejo, por LEJOS, aunque en ese grupo haya otros mayores que yo, estoy seguro, segurísimo -y no es que me guste-, que soy el más viejo. Simplemente mi aspecto me caga.
Hace menos de 4 meses esa mesa no era la misma, no. Hoy día se encontraban todos los que alguna vez estuvieron solos con sus parejas. Y sentí la envidia disfrazada de tristeza fluir en mí. La sentí aprehenderme, porque no era sólo el hecho de que ellos estuvieran con sus amadas (honestamente, a quién chucha le importa), sino que el hecho que hacía que me doliera el corazón era que ellas eran agraciadas, bonitas, pero por sobre todo, se les veía con una tranquilidad pasmosa, de esas tranquilidades que son imposibles de ver perturbadas por nada. Esto finalmente se traducía en que se veían bonitos los unos a los otros. Parecían parejas paradisíacas, eran perfectos.
Aquél que no sepa lo que yo viví en aquella casa anteriormente con mi relación va a incurrir en la conclusión de que soy un idiota lleno de envidia que encuentra un problema donde no lo hay. No, éste no es el caso.
El hecho es que los envidio por lo que parecían. Nunca se vio lo que yo tuve en esas características en esa misma casa donde todo ocurrió hoy. No me sentí paradisíaco y menos tranquilo.
Después recordé que mi hermano dice que tiene una mina que está en el sur. Que le va a traer Kuchen de Frutillar.
Después recordé a una dama del grupo que estuvo ausente, probablemente porque no quería recordar el pasado con un hombre del grupo (o quizás por qué otra razón). Pero no pude evitar imaginándolos juntos, como tortolitos, frente a mi y mi estúpida pareja. El concepto era oximorónico, ellos eran la pareja del paraíso, mientras que nosotros eramos la pareja del infierno (en una mala manera).
Después recordé el año nuevo que mi ex me hizo pasar en esa misma casa, lleno de llantos, de dolor y de peleas. Y de vergüenza que no tengo idea de cómo superar.
Después de sentir toda la tristeza y envidia aprehenderme por completo, no pude evitar sentirme feliz por ellos, de ser no sólo afortunados, sino que de haber cosechado los frutos que el esfuerzo les brindó.
Sí, hoy día soy quizás la persona más sola que existe en el mundo en términos del sexo opuesto. Tanto así que no tengo a qué apostar porque básicamente no conozco a ninguna mujer. No veo a ninguna frecuentemente. Ni siquiera veo a mis personas más cercanas frecuentemente. No puedo evitar sentirme el ser más frustrado y desgraciado del mundo en este momento. No puedo.
No sé que va a ser de mi... después de haberme suscrito a Netflix y haber encontrado que el repertorio de películas es pésimo no pude evitar ver esas típicas chantas películas de amor que describen mi situación ideal. Esas que describen una de las tantas situaciones que te gustaría que pasaran por tu vida. Pero cuando te das cuenta que tienes veintidós putos años, que has desperdiciado probablemente desde tus 18 a tus 20 y tus 22. Te das cuenta de que no sólo ésas películas no describen situaciones posibles en tu vida real, sino que es muy difícil llegar ahí en el futuro próximo.
Qué va a ser de mí, ahora. Tendré que vivir sumido otro año en la miseria, tal como en esos tiempos oscuros y lejanos, pero a la vez TAN familiares?
domingo, 1 de julio de 2012
Cuando este capítulo empezó
nos encontrábamos en un universo distinto, en un lugar donde la tranquilidad reinaba y el estrés no existía. Donde la vida -la vida!- no era un problema, donde todos vivíamos la vida en condiciones iguales. Donde la vida era un paseo, porque no sólo habían más cosas por hacer, sino porque además de alcanzarnos el tiempo para hacerlas, de hecho hacíamos otras cosas aparte de LA VIDA.
La vida era tan color de rosa, que no nos importó lo que sucedía en nuestro alrededor. No, porque sólo supimos 3 años después que otras cosas habían sucedido. ¡Y qué vergüenza sentimos cuando nos enteramos!
En estos días, sin embargo, la historia es distinta. Nos encontramos en un mundo esencialmente opuesto al que habitábamos esos días. Reina el estrés y la intranquilidad, quizás lo más importante de todo -y quizás la raíz de la existencia de este extraño mundo- es que la motivación dejó de existir. Ya no somos nosotros sino que solamente soy yo.
La última afirmación parece ser obvia pero no lo es. Permítanme al menos afirmar que es, por lo pronto, contra intuitiva. Cómo probablemente los pocos que lean esto, y los que me conocen saben, mi relación terminó, dejándome solo. Mi afirmación no se refiere a esto, y es que dejé de ser un sujeto social en la vida. Básicamente tengo pocos partners. Sí, esos que te apañan y están contigo toda la vida. No, esos en mi vida no existen y es poco probable que existan. Lo más probable es que por mi culpa más que por la suya, porque me he dedicado a convertirme en un ermitaño desde que el mundo rosa se acabó. Porque no me he cansado de cometer errores desde que el mundo rosa se acabó. No señor, no me he cansado. Hasta ahora.
Cuando este capítulo empezó, el mundo era parecido a cuando estaba en la beforelife (no en el afterlife). Era parecido a esos días en los que me decían que tenía la mentalidad de una persona 4 años mayor a mí. Era parecido a esos días en los que la escuela era básicamente una pérdida de tiempo porque todo lo que deseábamos hacer era c0dear todo el día... Sí, tú algunas veces lo hiciste, y yo hoy lamento no haberlo hecho, porque podría haber logrado tanto.
El hecho es que esos días se esfumaron y ya c0dear no es lo mismo... o más probablemente lo que hago hoy no es c0dear, sino que codear, y simplemente la última es esclavitud frente a la primera, que es libertad.
Esos días que se esfumaron, hoy los clasificaría dentro del grupo de días que mejor lo he pasado en mi vida. Es cierto que existieron las penas de amor y que la frustración estaba presente. Pero había tantas otras cosas que hacer o pensar que no existían esenciales en la vida. No existía frustración ni pena de tiempo completo, porque las otras actividades que hacía en ese tiempo me generaban tranquilidad conmigo mismo. La depresión no era tema. El tema era cómo resolver los problemas. Problemas que no eran del mundo real, sino del mundo virtual, ¡y qué problemas!
Hoy día el quehacer es claro, debo volver a esos días. Debo reaprenderme y reinventarme, sé que puedo hacerlo y que puedo lograrlo, porque la vida no es sólo la vida. Debo llegar al mismo nivel en el que estuve a los 13 y 17 años. Si lo logré antes, estoy seguro que podré hacerlo a los 22 ó 23. Debo volver al tiempo en donde existía algo en lo que derramar todo el talento que tengo para algunas cosas. Quizá no existan los partners nunca más, porque soy idiota. Pero siempre me tendré a mí mismo.
You're on your own, bro.
Para el que no se dio cuenta en un principio, la vida era la Universidad y la vida estudiantil. Saludos a Sindy Marín, que me enseñó que la literatura superficial era sólo eso, superficial. Cosa que sólo llegué a entender tras 4 años de estudiar en la Vida...
miércoles, 20 de junio de 2012
Llegué hasta tal punto
que lo único que escribí en el blog era sobre la (intensa) relación que tuve. Como si la única cosa que existía en mi vida por aquellos días era tal relación, como si aparentemente no existiera nada más en mi vida que me encendiera, como si escribir en el blog fuera una mínima solución a los problemas que me aquejaban, como si lo único que existiera en mi vida fueran problemas. Aquellos días.
Ha pasado mucho tiempo desde la última entrada... incluso puedo afirmar que pasó mucho tiempo entre la última vez que escribí en el blog y el momento en que terminé esa (intensa) relación. Ha pasando tanto tiempo desde aquél momento, que dicha relación dejó de estar en el centro de mi vida. Pero lo importante de decir sobre esto, sobre esta relación, es que pasé tanto tiempo centrándome en ella (sin siquiera hacerlo bien) que olvidé lo que era la vida sin una. Olvidé qué significaba YO.
Y hoy... hoy, después que ha pasado tanto, tanto tiempo. Ha vuelto esa sensación, esa maldita sensación que es la causa por la que empecé este blog. Esa maldita sensación que TANTAS COSAS pasan por mi cabeza que siento que necesito decirlas o voy a explotar.
Sin embargo, hoy más que ser tantas cosas, es una persona la que me tiene así: como siempre, no voy a dar el nombre por que, bueno.. así he sido siempre. cobarde. Además, quiero concentrarme en lo que me hace pensar más que en el nombre.
Partamos diciendo lo que le he dicho a mucha gente. Me diste el mejor beso que he dado en toda mi maldita y revuelta vida. El mejor. De sólo una maldita vez que lo hiciste. No fueron necesarios encuentros previamente programados, no fueron necesarias grandes prácticas. De una sola vez que tuviste una oportunidad que ni siquiera pensaste (ni que te importó), lo lograste. Me hechizaste, me flechaste y al mismo tiempo terminaste rompiendo mi corazón aún más de lo que estaba.
Por supuesto que este hecho cambió mi percepción del mundo. No cualquier día llega una persona de amor a primera vista (porque eso fue), te da el mejor beso de tu vida después de que terminaste una relación de prácticamente 2 años y 11 meses.
Quizás lo más interesante de todo acerca de este hecho que describo es que a mi de hecho me gustabas. Es cierto que eras (y probablemente sigues siendo y serás) muy, muy bonita. Pero lo que realmente me flechó de tí a primera vista es el hecho de que estuvieras en ese lugar -ese lugar, tan especial para mí y para tí, aunque probablemente es más especial para tí- a ESA hora. Las 5-6 a.m, lo encontré no sólo admirable, sino que además interesante.
Con el paso del tiempo me fui dando cuenta que no lo hacías por pose, sino porque creías en lo que estabas haciendo y -como me dí cuenta después- sentías que debías hacer algo por ayudar en ésta lucha tan legítima. Como sabrán las personas que me conocen bien, la combinación de esos hechos tan admirables y el hecho de que me buscaras, de que me reconocieras, de que supieras que existo y de que me dedicaras miradas cómplices hicieron que poco a poco fuera empezando a -como siempre- esperar que algo pasara entre nosotros.
No sé qué pasó ese día, pero supe que las cosas iban más allá de lo que supuse cuando después de saludar a todos te pusiste en frente de mí. Como siempre, lo sabía pero no hice nada sobre ello. Nunca me atreví a pesar de tener 90% de chances de lograr algo abrazándote, cómo me irías a decir luego.
Hoy miro tu facebook y ni siquiera somos amigos. Quizás eso es lo que lo hizo tan perfecto, quizás eras tan perfecta para mi, que terminaste nuestra (no) relación de forma perfecta. Hoy sigo -como siempre- esperando que nos veamos en nuestros intentos por levantar algo del movimiento que se cayó.
Algún otro día seguiré escribiendo sobre esto pues los simples recuerdos hacen que recuerde cómo me besabas y en este momento estoy bajo los efectos del éxtasis.
Si hasta el sabor del cigarro era bueno en tí...
Ha pasado mucho tiempo desde la última entrada... incluso puedo afirmar que pasó mucho tiempo entre la última vez que escribí en el blog y el momento en que terminé esa (intensa) relación. Ha pasando tanto tiempo desde aquél momento, que dicha relación dejó de estar en el centro de mi vida. Pero lo importante de decir sobre esto, sobre esta relación, es que pasé tanto tiempo centrándome en ella (sin siquiera hacerlo bien) que olvidé lo que era la vida sin una. Olvidé qué significaba YO.
Y hoy... hoy, después que ha pasado tanto, tanto tiempo. Ha vuelto esa sensación, esa maldita sensación que es la causa por la que empecé este blog. Esa maldita sensación que TANTAS COSAS pasan por mi cabeza que siento que necesito decirlas o voy a explotar.
Sin embargo, hoy más que ser tantas cosas, es una persona la que me tiene así: como siempre, no voy a dar el nombre por que, bueno.. así he sido siempre. cobarde. Además, quiero concentrarme en lo que me hace pensar más que en el nombre.
Partamos diciendo lo que le he dicho a mucha gente. Me diste el mejor beso que he dado en toda mi maldita y revuelta vida. El mejor. De sólo una maldita vez que lo hiciste. No fueron necesarios encuentros previamente programados, no fueron necesarias grandes prácticas. De una sola vez que tuviste una oportunidad que ni siquiera pensaste (ni que te importó), lo lograste. Me hechizaste, me flechaste y al mismo tiempo terminaste rompiendo mi corazón aún más de lo que estaba.
Por supuesto que este hecho cambió mi percepción del mundo. No cualquier día llega una persona de amor a primera vista (porque eso fue), te da el mejor beso de tu vida después de que terminaste una relación de prácticamente 2 años y 11 meses.
Quizás lo más interesante de todo acerca de este hecho que describo es que a mi de hecho me gustabas. Es cierto que eras (y probablemente sigues siendo y serás) muy, muy bonita. Pero lo que realmente me flechó de tí a primera vista es el hecho de que estuvieras en ese lugar -ese lugar, tan especial para mí y para tí, aunque probablemente es más especial para tí- a ESA hora. Las 5-6 a.m, lo encontré no sólo admirable, sino que además interesante.
Con el paso del tiempo me fui dando cuenta que no lo hacías por pose, sino porque creías en lo que estabas haciendo y -como me dí cuenta después- sentías que debías hacer algo por ayudar en ésta lucha tan legítima. Como sabrán las personas que me conocen bien, la combinación de esos hechos tan admirables y el hecho de que me buscaras, de que me reconocieras, de que supieras que existo y de que me dedicaras miradas cómplices hicieron que poco a poco fuera empezando a -como siempre- esperar que algo pasara entre nosotros.
No sé qué pasó ese día, pero supe que las cosas iban más allá de lo que supuse cuando después de saludar a todos te pusiste en frente de mí. Como siempre, lo sabía pero no hice nada sobre ello. Nunca me atreví a pesar de tener 90% de chances de lograr algo abrazándote, cómo me irías a decir luego.
Hoy miro tu facebook y ni siquiera somos amigos. Quizás eso es lo que lo hizo tan perfecto, quizás eras tan perfecta para mi, que terminaste nuestra (no) relación de forma perfecta. Hoy sigo -como siempre- esperando que nos veamos en nuestros intentos por levantar algo del movimiento que se cayó.
Algún otro día seguiré escribiendo sobre esto pues los simples recuerdos hacen que recuerde cómo me besabas y en este momento estoy bajo los efectos del éxtasis.
Si hasta el sabor del cigarro era bueno en tí...
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)