viernes, 30 de enero de 2015

Textos, Metáforas y Epítetos

Quien haya escrito o haya leído poesía alguna vez en su vida probablemente se habrá encontrado con estos recursos que se usan para decir algo a veces escondidamente, a veces para explicar, o a veces para sublimar el mensaje.

Algunas veces resulta que erróneamente se ocupan estos recursos con el propósito de ser intelectual o algo por el estilo. Un amigo una vez me dijo "no hay nada peor que el poema del ingeniero a su polola", no sé si iba o no dirigido a mí, pero pensándolo bien, suena cierto, sobre todo cuando se ocupan terriblemente estos recursos que pueden embellecer un montón los textos que se quieren escribir.

Y quiero preguntarme yo, para qué sobreusar por sobre todos los recursos posibles los epítetos? Llega a veces parecer una broma que la noche sea oscura, implacable, maligna, terrible, jóven, longeva y bla bla bla... por qué simplemente no se usa alguna otra cosa para describirla? Una palabra atípica, o qué se yo, existen montones de figuras que se aprenden en la media. Ninguna de las cuales puede causar rechazo si no se sobreusa.

El punto no es sólo usar figuras literarias para enfatizar el mensaje. A veces resulta que hubiera sido más fácil escribirlo en dos palabras y ya está. Entonces, cómo cresta lo hacemos para que lo que queremos escribir suene bello?

Cómo lo hago para que se entienda lo que quiero decir? Será que tengo que evitar las palabras raras? Será que uso muchas analogías y por eso todo lo que escribo se vuelve aburrido? O quizás el mensaje es malo de por sí y no hay nada que hacer.

No he caido en el juego de usar epítetos para cualquier cosa, pero sí uso la analogía como quién se cambia de ropa, he de cambiar eso. Hay algo más que se pueda hacer para escribir decentemente?

jueves, 29 de enero de 2015

Misticismo

Hace algunas semanas ya encontré a un señor que pudo leer a una amiga mía como si ella fuera su vieja amiga. Por como sucedió todo, no parece que se conocieran de antes. Salieron a flote temas como aura, colores, alma y los sentimientos de la niña puesta en cuestión.

En el momento fue algo casi sorprendente, ella se quebró porque algo de lo que dijo era cierto, recordó con pena una relación con alguien que es importante para ella. Yo no supe que hacer la verdad, en un contexto de tomar cerveza no suelen hacer salir sentimientos de lo más profundo de una persona, además, ni siquiera era -ni soy- yo tan amigo de esta muchacha. Todo esto sin considerar lo malo que soy para enfrentar este tipo de situaciones.

En fin, la abracé por algunos segundos y traté de hacerle cariño o algo así, para que se sintiera mejor. Pero ninguna de mis acciones tuvieron efecto alguno, probablemente porque ella -con justa razón- no me considera su cercano.

El caballero que desató la hecatombe declaró que él no era místico en ningún sentido, que "esa weá no existe". Y yo la verdad es que no sé si creerle. La RAE dice que lo místico es aquello que incluye misterio o razón oculta, alguna otra acepción se refiere a lo que se dedica a la vida espiritual. Pues bien, de acuerdo a la entidad lo espiritual sería aquello que proviene de un ser inmaterial y dotado de razón.

Como ustedes saben, mi escepticismo -y aquí voy a decir algo que parece casi religión- no me permite tomar a un espíritu como algo verosímil, los seres no pueden ser inmateriales. Así de simple lo digo y honestamente me cierro a la posibilidad de creer lo contrario, porque sé que los espíritus no existen.

No obstante, el misterio sí que existe. Desde chicos que lo sentimos, las ganas de conocer más alla tienen su origen precisamente en el misticismo.

Lo que no sabemos es místico, pues alberga misterio.

Volviendo a la persona que ocasionó el diluvio, es legítimo preguntarse: Cómo cresta hizo este personaje para saber tanto de la niña? Asumiendo que no la conoce de antes, cómo es posible que el sepa asuntos de lo más profundo de ella sin más que una primera mirada?

Bueno, existen varias opciones, algunos dicen que simplemente es suerte, pero yo no creo. Sin saberlo nos encontramos con gente que tiene la capacidad de leer (parece que ésta es un poco escasa, pero ese es otro cuento). Y sin darnos cuenta, todo lo que nosotros transmitimos y mostramos al exterior es suficiente para saber nuestro ánimo.

Estas personas tanto se esfuerzan por entender lo místico y ver un poco más allá de la apariencia terrenal que terminan por aprender esta disciplina que nada de mística ni de sobrenatural. Simplemente es lograr ver en la otra persona aquello que transmite, y como cualquier disciplina, sin ejercitación muere.

El tarot es un caso simple, pero general. Quién cresta se va a ver la suerte cuando está seguro?

En fin, las cosas místicas son del misterio. Lo demás, son weás. Así de simple compadre.

Una dedicatoria sobre ética

Perdonenme, señores, si les digo que quiero ser decente y no causar daños colaterales. Ni a quien trabaja ni a quien consume.

Perdóname cuando te digo que no quiero ser juzgado por ser el buen hombre en la situación, porque un hombre bueno no dispone del sueldo de los trabajadores para su propio beneficio, un buen hombre sigue sus convicciones cuando éstas no se convierten en lo contrario.

Perdóname, concha de tu madre, cuando te digo que eres un hijo de puta por seguir tu beneficio propio sin siquiera importar quienes son tus amigos, mucho menos los amigos de tus amigos.

Y perdónenme mis amigos, por pensar en la reivindicar las dictaduras en este momento, porque seres como estos realmente no merecen seguir vivos, porque por más cagado que esté, nunca voy a dejar de confiar ni en mis amigos ni en sus amigos. Cuando tu amigo hace una canallada de este estilo simplemente se le debe colgar de la plaza en pelotas.

Perdóname cuando te digo que ni siquiera mereces estudiar en la Universidad. Hay quien hoy está hasta el pico de plata, otros emocionalmente y así tantos motivos se pueden encontrar, pero no se debe confundir -y hoy lo aprendí- universidad con educación. No señor. Y todavía estudias derecho, grandísimo hijo de puta.

No queda más que desearle la muerte a estos indeseables y abyectos proyectos de seres humanos. Y es más, me retracto de mis disculpas, porque nunca he pedido perdón por ser como soy, o por pensar como pienso.

martes, 27 de enero de 2015

Interpretación Pobre

En estos tiempos el término buitre se viene empleando hace mucho para caracterizar a gente que acapara lo más mínimo. Pero hace poco tuve una epifanía, a propósito de alguien que dijo que los animales carroñeros cumplen una función tan buena, y se les trata tan mal.

Aquí no expongo la lírica, sino mi interpretación.

Hay un montón de pena y tristeza en este mundo. No sé si por observador, o por la edad, o por la época, o quizás por un motivo ulterior del universo me pasa que he visto un exceso de gente apenada. Llantos por montones, desesperación, tristeza e incertidumbre rondan por mi alrededor como si fuera a llegarme en algún momento, y la verdad es que un poco me anduve contagiando de la tonterita.

Pero la verdad es que me sentí como un buitre. Engullí y tragué todo lo malo, lo que este mundo rechaza y lo que desdeña, lo aprehendí y aprendí también de ello, no cometí los mismos errores, y resulta que en algún momento me volví mejor. Quizás no mis amigos, ni la gente que conozco, ni la calle, pero yo sí. Y es lo único además de tragar pena ajena que puedo hacer para volver un mundo mejor.

Cuando digo tragar pena y engullir no hablo de simplemente dejarla pasar. No. Más bien todo lo contrario, aceptar la pena y escucharla, eso es devorar purulencia. Toda la pena y muerte que ronda es tanta que no se puede hacer más que devorarla para tratar de hacer esto un mundo mejor.

Y con tanta comida de carroñeros, crecí, fui una hiena y reverdecí, traje la primavera y un poquito de alegría a todo el mundo. Incluso a mí mismo.

Besé la mano de la muerte y me hice mejor.


martes, 20 de enero de 2015

Alameda en verano

Hace frío inusualmente y todos caminan rápido. Es la hora de llegar al trabajo y vamos todos más o menos atrasados. Se ven viejas vendiendo pan, jugos de fruta, algunos venden smoothies (no sé cómo se dice en español), otros venden artículos de la época y cuántas otras cosas más.

La Alameda cambia de cara varias veces cada día, no es lo mismo con a las doce del día que a las 12 de la noche. El lugar también influye, pero ahora quiero hablar del sector de Moneda.

A medida que el tiempo avanza cambia la gente que transita por ahí, pero se distinguen bien algunos grupos: Turistas que se sacan fotos frente a La Moneda, Funcionarios que bien peinados transitan hacia ministerios para cumplir sus objetivos, Gente que no sé qué tiene que hacer en el centro a esa hora. Me dan envidia, la verdad, porque yo quisiera transitar errante por la Alameda sin tener nada que hacer, al menos ahora, que mi estilo de vida ha cambiado. Pero no puedo.

Ya llega la hora de almuerzo y sigue pasando lo mismo, quizás con más turistas, o qué se yo. Igual salgo después de la hora que la gente normalmente almuerza así que comento con esa vista. Se ve más gente fumando y andan todos menos apurados que en la mañana, el ambiente se vuelve más calmo y es un poquito más fácil transitar, pero sólo un poco, porque de todas maneras hay más flujo de gente que en la mañana (principalmente debido a la gente que camina errante por el lugar). Hacia el sector de Ahumada la cantidad de gente es Abismante, así que no suelo pasar de Nueva York hacia el oriente, con bastante parsimonia almuerzo lo que sea que me depara el día.

La vuelta hacia moneda es siempre más tranquila que la ida. Parece que es cierto que alimentarse te calma, quizás porque uno queda menos nervioso o quizás porque la comida en la guata hace que no se pueda caminar más rápido. En fin, como es más lento el trayecto me dedico a observar más a las personas. Ellas suelen caminar despreocupadas que ellos, las más jóvenes siempre están riendo... yo me imagino que es porque hablan con hombres cuando van mirando el celular, o van con hombres, literalmente, la verdad es que pareciera que siempre van más acompañadas que ellos, ya sea virtual o realmente. De todas maneras, algunas son más observadoras y me cruzo algunas miradas con ellas, supongo que es a lo mejor que puedo aspirar en ese momento. Las viejas suelen ir apuradas y preocupadas de puras weás, lo digo así porque realmente así es, hablan por celular de que hay que comprar shampoo, o que hay que ir a la peluquería, o lo que sea que realmente no importe. Por qué parecen tan infelices?

Ellos, en cambio, me parece que van más solos que acompañados, y si van acompañados es por otros de su clase, suelen mirar más a su alrededor pues todos finalmente buscamos compañía. Parece que los hombres miran más a las mujeres que las mujeres a los hombres, no sé si es por cómo la sociedad lo definió o por instinto. Alguien me dice que es por la sociedad, lo leí por ahí. De todas maneras, los jóvenes siempre parecen más apurados que los viejos, porque en verdad todos andamos atrasados siempre, y me imagino que más que las mujeres, pero no sé por qué. Los viejos, en cambio, andan más calmados y no se puede saber qué les preocupa, porque no suelen hablar mucho por teléfono en la calle. Sólo miran.

Será que los hombres son más felices cuando son viejos y las mujeres cuando son jóvenes?

No sé, no creo, y es más, creo que me equivoco profundamente, y lo anterior es una percepción errada, pero creo que hace falta un cambio de paradigma. Un cambio grande, de todas maneras.

Hacia la tarde hay mucha más gente, menos turistas (no entiendo por qué) y más gente con ropa casual, pero igual van todos apurados, se ve gente parada en la vereda fumando. Siento que hay una conexión lejana, muy lejana entre nosotros, pero existente de todas maneras. Es como si los que fumamos formaramos una secta entre todos los que van en la calle. Como si fueramos una ciudad distinta. Pero no, no lo somos.

En la tarde ya no hay tanta gente, todos caminan mucho más lento, voy hacia la casa cansado, pero tranquilo, son casi las últimas energías que me quedan del día. No suelo observar nada en este momento. Nunca entendí por qué quedo tan cansado al final del día.

lunes, 19 de enero de 2015

Citas

Una vez un caballero, que ahora es socialista, dijo que la lucha estudiantil está anquilosada porque se hablaba sólo en lenguaje de consignas y nadie desarrollaba ninguna idea al respecto.

En este pequeño mundo literario que se arma en Blogger, las citas son frecuentes. He visto muchas ultimamente, y pareciera casi que cuando alguien las dice es el sabio del grupo. Cantaba uno de mis compositores favoritos

Oye, por qué me veo como un payaso?
Por qué me suenan herraduras?
Por qué ese tonto está de sabio?
Y regalando drogas duras?

Y aún así el susodicho meaba sobre la simiente. Nótese que en este momento yo también estoy citando, mas no contraargumentando una opinión. Fácilmente podría yo estar equivocado en lo que voy a decir, pero mi cita no es un argumento, más bien pretendo ejemplificar el punto central que expongo ahora.

Las citas son nefastas cuando es una respuesta a secas. Sin contexto es lo primero que puedo pensar que empieza a derribar cualquier respuesta que se dé al argumento que sea. La falta de contexto puede terminar por fatalizar aquello que era en verdad heroico, o bien augurado. La falta de contexto es el éxito de la sección Grandes Pensadores de Caiga Quien Caiga, cosa que no es difícil de entender: con las frases sacadas de contexto cualquiera se hace un Gran Pensador.

Lo segundo es la falta de desarrollo respecto de lo que las citas querían decir. Citas de Simone De Beauvoir aparecen frecuentemente y caen en esta categoría, hasta este momento no estoy seguro de que todos sepan que quería decir ella cuando escribió El Segundo Sexo. Hay muchos ejemplos dando vuelta en Tumblr que son frases escritas en máquinas de escribir por gente que más bien se dedica a rebloguear imágenes. Es fundamental saber de lo que se hablaba en principio para poder usar una simple cita como contraargumentación.

Finalmente, y estoy seguro que quedan muchas otras razones, es lo entrampada que queda la discusión cuando alguien usa una cita como argumento. Sin saber si la persona realmente entendió lo que en primer lugar fue un argumento y considerando que probablemente la otra persona no tiene idea del contexto en el que la frase dada como contraargumento fue escrita (o emitida, en realidad), no queda mucho que hacer. Re-explicar toda la idea y más aún discutir sobre si la cita está correctamente empleada no genera el mejor ambiente para discutir nada.

En fin, las citas son peligrosas, y es mejor evitarlas, a menos que sea sólo para ejemplificar un punto más que para responer.

Y no, lo esencial no es invisible a los ojos. Y más aún, la Semiología trata de los signos, no de la capacidad para ver. No es triste cuando no sólo no te entienden, sino que se empieza a discutir por asuntos que nada tienen que ver con lo que en primer lugar fue planteado?

Sinceridad

Hoy quiero escribir una pseudo epístola y ser sincero, porque cuando hablo (es decir, no cuando escribo) usualmente no lo soy.

Estoy algo atrapado porque siento que cuando escribo no puedo expresarme correctamente, los símbolos que transmito al escribir no alcanzan a ser ni siquiera un infinitésimo de lo que quisiera transmitir al hablar. Esta es la razón de por qué no me gusta la alienación en dispositivos móviles cuando me junto con la gente, es mucho más fácil escribir que hablar, porque las palabras son secas y casi vacías al compararlas con una persona hablando y expresando lo mismo. Hablar es riesgoso, se transmite el miedo, la cobardía, la pena, la hostilidad, pero también se transmite la valentía, la tranquilidad, el cariño y la preocupación, entre otras cosas.

Todo esto me contradice un poco, porque suelo ser un amante de las cartas. Tú más que nadie lo sabe, pues eres la persona que recibió arrasante mayoría de todas las cartas que he escrito en mi vida. Y quiero contarte a tí que no existe ninguna contradicción, porque la carta es el medio por excelencia para expresar sinceridad. Su formalidad exige buena redacción, caligrafía, sinceridad y ciertamente ortografía, valga la redundancia, de manera que su solemnidad obliga a quien la escribe a decir la verdad con todas sus letras y sin pelos en la lengua. Tomando en cuenta el hecho de que las palabras escritas pesan mucho menos que las palabras habladas y juntándolo con lo que he expresado anteriormente, una carta debe ser una obra maestra por parte del que la escribe, porque para expresar todo lo que queremos decir hablando se necesita una infinidad de palabras más que las que se usan para decir lo mismo cuando se habla.

Entonces, sí. Estoy atrapado, porque las conversaciones cotidianas que quisiera tener contigo no las puedo tener seriamente, a veces parece que lo que quiero decir siendo sincero suena hostil, cuando no lo es. A veces parece que mi curiosidad suena a algo inapropiado (pero falso, de todas maneras). Me suelen preguntar si estoy enojado o incómodo hablando por esos medios, y en parte sí, me siento algo incómodo porque no puedo transmitir todo lo que quisiera sin tener que escribir un texto tan largo como éste. Quién lo lea podría extraer el tema central y resumir esto en quizás un sólo párrafo, pero sería imposible que se pudiera transmitir la honestidad que quiero reflejar, o la tranquilidad con la que desearía expresarme si hablara de este tema.

De todas maneras, casi pienso en tí todos los días, porque aun no resuelvo qué es lo que quiero hacer. Tienes razón en que la incertidumbre y ansiedad pueden llegar a matarnos, pero es la única forma de salir del entuerto sin quedar con cicatrices gigantes.

Últimamente he visto a mucha gente llorar y demostrar vulnerabilidad involuntariamente, y me ha dado pena. Yo quisiera ayudarlos a todos, y hacerles entender que la mejor manera de andar por el mundo es sin cicatrices, o pequeñas y cerradas, si es que existen. Pero desafortunadamente también me encuentro en esa situación contigo.

La diferencia es que ahora, he asumido el problema nuestro, y tengo la voluntad de arreglarlo, así que supongo que la cicatriz está cerrando.

El otro día me ví envuelto en un casi choque en La Pintana y algunas horas más tarde volví a aspirar lacrimógeno después de un par de años. Me acordé de tí, y de una frase que mis no amigos decidieron, desafortunadamente, inmortalizar. La frase fue descontextualizada, pero aún así caí ante la presión de decirlo. Quizás soy un estúpido, aunque no creo.

En fin, alguna otra ocasión habrá para contarte otras cosas.

Siempre me gustó la despedida de cartas en inglés "Sincerely Yours", pero esta carta no está escrita en inglés, así que no puedo usarla. Aunque, como sé que lo entiendes, dejaré que este chiquito párrafo sea mi despedida.

Me gustan las cartas, ahora todo el mundo lo puede saber, quizás algún día recibiré una tuya? Me pregunto.