Se detuvo por un momento frente a tan corriente edificio, apagó el cigarro y entró con inseguridad y el ceño fruncido. Por alguna razón que desconocía la incertidumbre y la inseguridad se habían esfumado luego de traspasar el umbral de la entrada. Atribuyó la temporal tranquilidad al cigarro y continuó hacia el mesón de ayuda.
La señorita lo miró con ojos suplicantes y preguntó: - En qué puedo ayudarlo?
Él le explicó la razón de su visita y ya con la respuesta de la desconcertada empleada caminó hacia la fila que debía hacer. Finalmente se encontraba ahí, a 8 (o quizás menos) minutos de la respuesta final, la respuesta a tantas preguntas que se llevaba haciendo desde que tenía 13 años. Se sentía desconcertado, pues siempre imaginó que el momento de la verdad iba a estar lleno de tensión y estrés, pero sin embargo se encontraba tranquilo y sereno. Ya no llevaba el ceño fruncido y su dibujaba en su semblante una pequeña sonrisa.
Los siguientes 5 minutos sucedieron con silencio en su mente. Ese silencio que denota seguridad, ese silencio que no causa incomodidad sino mas bien lo contrario. Llegó hasta el mesón y obtuvo el preciado documento.
Se dirigió a la salida sin sentir curiosidad. El rayo de certidumbre le llegó de un momento a otro. Inmediatamente entendió que todo lo que había pensado antes de ver por primera vez ese edificio era basura, total basura. Pensó que nunca nadie debe haber sido tan duro consigo mismo.
Tomó el sobre que había obtenido hace dos minutos y lo tiró a la basura. El guardia que se encontraba a la entrada le dijo: - Sabia decisión. Sólo los que realmente lo entienden tiran el sobre a la basura.
En efecto, hizo lo correcto. Por fin había empezado a vivir sin darle tantas vueltas a los pensamientos en su cabeza.
Un poco de caldo de cabeza sobre las localidades, pensamientos y viajes por las localidades del Mapocho: Santiago, Peñaflor, Talagante y El Monte.
viernes, 21 de septiembre de 2012
lunes, 17 de septiembre de 2012
Y así es cómo
el mundo parece tomar su curso de nuevo. La pena se va yendo de a poco y queda un yo que puede ser descrito (sin ser ni querer sonar disparatado) como una persona normal.
Quizás mi nuevo ahumado amigo me hará mal en el futuro, pero pensar sin dar vueltas y vueltas en el mismo lugar me resulta hoy más fácil. Resulta más natural caminar, andar en bicicleta y hablar sobre cosas disparatadas. Incluso el mareo es agradable.
Y sostengo que el mundo toma su curso de nuevo, pero me gustaría que se entendiera bien que no hablo del mundo, sino de mí mundo.
Lo afirmo porque -y con vuestro permiso aquí voy teorizando-, creo firmemente que el mundo normal vive en el presente y se desarrolla en éste. No vive de recuerdos ni de expectativas, sino que toma recuerdos como lecciones para el presente y actúa pensando en qué desea para su futuro. Quiero enfatizar cómo cuando digo "actúa pensando en qué desea para su futuro" no me refiero a expectativas, sino al presente porque jamás se piensa en cómo debería quedar ni qué situación debe quedar luego de actuar para cambiar tu presente. Y de hecho, eso hace mal (créanme que lo sé).
En fin, hoy el presente es algo mío y el futuro va quedando atrás igual que el pasado.
En todo caso... siempre odié a los teóricos porque jamás ponen en práctica lo que dicen. Pero esto que escribo, señores, viene de la experiencia a la teoría.
La guitarra nos trae la alegría en cuanto es capaz de expresar la tristeza.
Pedro Yáñez.
Quizás mi nuevo ahumado amigo me hará mal en el futuro, pero pensar sin dar vueltas y vueltas en el mismo lugar me resulta hoy más fácil. Resulta más natural caminar, andar en bicicleta y hablar sobre cosas disparatadas. Incluso el mareo es agradable.
Y sostengo que el mundo toma su curso de nuevo, pero me gustaría que se entendiera bien que no hablo del mundo, sino de mí mundo.
Lo afirmo porque -y con vuestro permiso aquí voy teorizando-, creo firmemente que el mundo normal vive en el presente y se desarrolla en éste. No vive de recuerdos ni de expectativas, sino que toma recuerdos como lecciones para el presente y actúa pensando en qué desea para su futuro. Quiero enfatizar cómo cuando digo "actúa pensando en qué desea para su futuro" no me refiero a expectativas, sino al presente porque jamás se piensa en cómo debería quedar ni qué situación debe quedar luego de actuar para cambiar tu presente. Y de hecho, eso hace mal (créanme que lo sé).
En fin, hoy el presente es algo mío y el futuro va quedando atrás igual que el pasado.
En todo caso... siempre odié a los teóricos porque jamás ponen en práctica lo que dicen. Pero esto que escribo, señores, viene de la experiencia a la teoría.
La guitarra nos trae la alegría en cuanto es capaz de expresar la tristeza.
Pedro Yáñez.
jueves, 13 de septiembre de 2012
Mi nuevo (no) amigo
es el único que me quita la pena que llevo dentro.
martes, 11 de septiembre de 2012
Hoy estoy acompañado
de dos personalidades. Ustedes ya conocen a una, llevo escribiéndole y escribiendo sobre ella mucho tiempo. La conozco y me conoce, prácticamente somos uno. Pero la otra persona que me acompaña hoy día es alguien que aparece de vez en cuando en mi vida pero en realidad no la conozco mucho.
Y siento que el nombre de este blog representa mi realidad hoy más que nunca.
Hoy es un día para vivir la derrota.
El dilema es que no tengo nada para escuchar ahora que siento la soledad y la desesperanza apoderarse de mí. Sólo existe una canción, y no la puedo escuchar toda la noche.
No veo ninguna luz al final del tunel, porque no estamos en ningún tunel, no hay ningún camino que nos permita avanzar hacia donde ibamos. No hay nada. Nada.
Y siento que el nombre de este blog representa mi realidad hoy más que nunca.
Hoy es un día para vivir la derrota.
El dilema es que no tengo nada para escuchar ahora que siento la soledad y la desesperanza apoderarse de mí. Sólo existe una canción, y no la puedo escuchar toda la noche.
No veo ninguna luz al final del tunel, porque no estamos en ningún tunel, no hay ningún camino que nos permita avanzar hacia donde ibamos. No hay nada. Nada.
sábado, 8 de septiembre de 2012
Y aquí estamos de nuevo
tú y yo en compañía de la implacable noche de siempre. De esas noches que nos hacen pensar, de esas que nos hacen volver a querernos, de esas noches que te hacen rejuvenecer y te vuelven atractiva, de esas noches en las que nos damos cuenta que hemos perdido nuestra esencia, porque otros personeros han decidido bajar la cabeza en la lucha.
Perdido nuestra esencia digo, porque en las semanas pasadas tú te diste cuenta de quién soy yo y qué me interesa. Te diste cuenta de que soy capaz de abandonarte por cuanto tiempo sea necesario para luchar por lo que me parece justo, te diste cuenta de qué es lo que hace mi corazón latir, te diste cuenta de qué es lo que me hacía levantarme, fuiste testigo de cómo luché incansablemente en contra de mi alergia para ir donde sentía que podía ser un aporte en la causa.
Y soy volvemos a ser tú y yo aquí. Ya nada es lo mismo que antes, ahora tengo pena. Mucha pena por otros asuntos... estamos viviendo la sensación de la derrota, porque nuestros hermanos han decidido abandonar la lucha, causando la derrota. Hemos perdido.
Quizás cuándo volvamos a vernos todos los que estuvimos ahí, unidos por nuestras convicciones.
Saludos a todos los cabros de la Casa Central que le pusieron el aguante.
Perdido nuestra esencia digo, porque en las semanas pasadas tú te diste cuenta de quién soy yo y qué me interesa. Te diste cuenta de que soy capaz de abandonarte por cuanto tiempo sea necesario para luchar por lo que me parece justo, te diste cuenta de qué es lo que hace mi corazón latir, te diste cuenta de qué es lo que me hacía levantarme, fuiste testigo de cómo luché incansablemente en contra de mi alergia para ir donde sentía que podía ser un aporte en la causa.
Y soy volvemos a ser tú y yo aquí. Ya nada es lo mismo que antes, ahora tengo pena. Mucha pena por otros asuntos... estamos viviendo la sensación de la derrota, porque nuestros hermanos han decidido abandonar la lucha, causando la derrota. Hemos perdido.
Quizás cuándo volvamos a vernos todos los que estuvimos ahí, unidos por nuestras convicciones.
Saludos a todos los cabros de la Casa Central que le pusieron el aguante.
domingo, 2 de septiembre de 2012
Esta sensación
se nota que me llega cuando me gusta alguien. Es tiempo de aceptar las endorfinas, dejar atrás la depresión y todo eso.
Es tiempo de aceptar todo esto en mi interior, y vivir con las ganas y con la adrenalina que me provoca esta weá. Porque es agradable. Porque me gusta el té.
Y considero que es hora de revelarle(s) a mi(s) lector(es) a quién le escribí todo lo anterior, porque no quiero quedar como un weon penca que sólo se queja. Es más, la personificación que hice la encuentro de sublime.
Ella se llama Soledad, y me ha acompañado por mucho tiempo en mi vida, y quizás lo siga haciendo por siempre.
Aceptaré sólo endorfinas de aquí en adelante.
Es tiempo de aceptar todo esto en mi interior, y vivir con las ganas y con la adrenalina que me provoca esta weá. Porque es agradable. Porque me gusta el té.
Y considero que es hora de revelarle(s) a mi(s) lector(es) a quién le escribí todo lo anterior, porque no quiero quedar como un weon penca que sólo se queja. Es más, la personificación que hice la encuentro de sublime.
Ella se llama Soledad, y me ha acompañado por mucho tiempo en mi vida, y quizás lo siga haciendo por siempre.
Aceptaré sólo endorfinas de aquí en adelante.
sábado, 1 de septiembre de 2012
A veces sucede que
uno viene con muchas ideas en la cabeza de sobre qué escribir, y cuando llega la hora de decir algo, de escribir algo, de expresarse, de LIBERARSE. Uno se queda mudo. Los dedos no se mueven. No resulta posible escribir aquello sobre lo que venías pensando. No. El Vermouth Bianco en las rocas me lo impide.
El hecho es, que finalmente estoy aquí. Frente a un computador que deseé por tanto tiempo. Un computador en el que hemos invertido grandes cantidades de dinero. Y me doy cuenta que el maldito computador nada fácil ha hecho la tarea de hacer lo que tengo que hacer, y es más. Lo ha hecho difícil. Hizo mi vida una tortura por cierto tiempo. Y es que es tan injusto que en el momento en que dejaba este maldito aparato para ir a un lugar mejor me encuentro con una situación de la vida real que hace la vida en sí menos llevadera.... estaré maldicho?
Y volviendo al estilo al que escribo cuando no estoy borracho, he aquí para ustedes (igual estoy bajo los efectos del alcohol, pero trataré de que no lo parezca):
Por mucho tiempo busqué que te vieran en mis ojos. Simplemente busqué alguien que me dijera tu nombre cada vez que veía en mis ojos. Pero fue necesaria esta toma -esta maldita toma- para que me dijeran que mi maldito semblante ni siquiera se acerca a tu nombre. No. Está lejos. Lejos de siquiera remotamente acercarse a lo que tú eres.
En el fondo reconozco (a tu pesar, amor mío) que buscaba a alguien que me mencionara tu nombre como cualidad mía para poder borrarte de mi espacio. Pero hoy finalmente entendí que no es posible. Que siempre vas a estar presente en mi vida. Porque yo soy soy yo. Mi forma de ser (a mi pesar) jamás va a cambiar. Mucho tiempo fantaseé con que alguna vez tu salieras de mi vida. Pinté nuestra relación como algo pasajero, como algo con inevitable fin. Pero NO. No. Hoy me dí cuenta que yo estoy hecho para tí. Sí. Estoy hecho yo mucho más para tí de lo que tú estás hecha para mí.
Lo confieso. En algunos momentos te aborrezco y te detesto. Como ahora por ejemplo. Como toda la noche pasada. Te odio. Ya no te amo, no quiero estar contigo nunca más en mi vida. Pero yo estoy atado a tí asimétricamente. Tú no estás atada a mí, porque tú eres tú. Eres particular y eres feliz. Eres linda y graciosa. Tienes todas las cualidades que yo deseo para mí mismo pero no tengo. Eres todo lo que siempre quise y he querido ser. Pero yo estoy destinado a tí. Porque mi personalidad es así.
Si me preguntas tú, lector. Qué cresta causó todo este puto cambio de emociones? Sólo te puedo responder que tiene nombre y apellido. Al contrario de la señorita de a la que le hablo en todo este post. Sí. La causante de toda esta mierda tiene nombre y apellido. Ella causó estragos en mi puto mundo, lo hizo mierda. Lo machacó.
Hace ya dos noches, con dos contrasnochadores hablamos de la abstinencia y de cuánto tiempo pasamos sin hacer nada, sin dar siquiera un puto beso. Y me dí cuenta que en mi caso la situación fue por mucho tiempo. Pero hoy me dí cuenta que es mejor no tener mundo a tener un mundo que te lo hagan estragos por tu inseguridad.
Y la verdad es que soy una contradicción y a la vez la máxima expresión del balance en las cosas. Soy probablemente el ser con el corazón roto en la mayor cantidad de pedazos en toda la tierra. Pero mi cerebro es impenetrable, inexpugnable. En él confío más que en nada de lo que me digan. Y si ustedes juntan estas dos cosas encuentran el balance contradictorio en mí.
Una vez más, querido lector: háblame sobre esto en la vida real si me conoces. Tendrás la satisfacción de haber hecho feliz a alguien.
El hecho es, que finalmente estoy aquí. Frente a un computador que deseé por tanto tiempo. Un computador en el que hemos invertido grandes cantidades de dinero. Y me doy cuenta que el maldito computador nada fácil ha hecho la tarea de hacer lo que tengo que hacer, y es más. Lo ha hecho difícil. Hizo mi vida una tortura por cierto tiempo. Y es que es tan injusto que en el momento en que dejaba este maldito aparato para ir a un lugar mejor me encuentro con una situación de la vida real que hace la vida en sí menos llevadera.... estaré maldicho?
Y volviendo al estilo al que escribo cuando no estoy borracho, he aquí para ustedes (igual estoy bajo los efectos del alcohol, pero trataré de que no lo parezca):
Por mucho tiempo busqué que te vieran en mis ojos. Simplemente busqué alguien que me dijera tu nombre cada vez que veía en mis ojos. Pero fue necesaria esta toma -esta maldita toma- para que me dijeran que mi maldito semblante ni siquiera se acerca a tu nombre. No. Está lejos. Lejos de siquiera remotamente acercarse a lo que tú eres.
En el fondo reconozco (a tu pesar, amor mío) que buscaba a alguien que me mencionara tu nombre como cualidad mía para poder borrarte de mi espacio. Pero hoy finalmente entendí que no es posible. Que siempre vas a estar presente en mi vida. Porque yo soy soy yo. Mi forma de ser (a mi pesar) jamás va a cambiar. Mucho tiempo fantaseé con que alguna vez tu salieras de mi vida. Pinté nuestra relación como algo pasajero, como algo con inevitable fin. Pero NO. No. Hoy me dí cuenta que yo estoy hecho para tí. Sí. Estoy hecho yo mucho más para tí de lo que tú estás hecha para mí.
Lo confieso. En algunos momentos te aborrezco y te detesto. Como ahora por ejemplo. Como toda la noche pasada. Te odio. Ya no te amo, no quiero estar contigo nunca más en mi vida. Pero yo estoy atado a tí asimétricamente. Tú no estás atada a mí, porque tú eres tú. Eres particular y eres feliz. Eres linda y graciosa. Tienes todas las cualidades que yo deseo para mí mismo pero no tengo. Eres todo lo que siempre quise y he querido ser. Pero yo estoy destinado a tí. Porque mi personalidad es así.
Si me preguntas tú, lector. Qué cresta causó todo este puto cambio de emociones? Sólo te puedo responder que tiene nombre y apellido. Al contrario de la señorita de a la que le hablo en todo este post. Sí. La causante de toda esta mierda tiene nombre y apellido. Ella causó estragos en mi puto mundo, lo hizo mierda. Lo machacó.
Hace ya dos noches, con dos contrasnochadores hablamos de la abstinencia y de cuánto tiempo pasamos sin hacer nada, sin dar siquiera un puto beso. Y me dí cuenta que en mi caso la situación fue por mucho tiempo. Pero hoy me dí cuenta que es mejor no tener mundo a tener un mundo que te lo hagan estragos por tu inseguridad.
Y la verdad es que soy una contradicción y a la vez la máxima expresión del balance en las cosas. Soy probablemente el ser con el corazón roto en la mayor cantidad de pedazos en toda la tierra. Pero mi cerebro es impenetrable, inexpugnable. En él confío más que en nada de lo que me digan. Y si ustedes juntan estas dos cosas encuentran el balance contradictorio en mí.
Una vez más, querido lector: háblame sobre esto en la vida real si me conoces. Tendrás la satisfacción de haber hecho feliz a alguien.
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